Cómo hacer frente a la morosidad

Cómo hacer frente a la morosidad

10.04.2020  19:15 pm

Ante una situación de morosidad, hay que actuar con rapidez y ponerse en manos de los mejores profesionales. Entendemos que es la mejor opción para gestionar el cobro a los morosos, tenemos un mayor conocimiento de la problemática legal y contamos con los métodos más eficaces a la hora de conseguir el cobro de las deudas. No obstante en RECLAMADORA, hemos decidido crear esta sección para que cualquier interesado pueda conocer de una forma general y aproximada, los aspectos más relevantes y las distintas fases que caracterizan el proceso de recobro de impagados, que exponemos más adelante.

A veces, ni siquiera la mejor de las políticas de gestión de riesgos y cobros resulta suficiente para evitar la aparición de clientes morosos. La morosidad, lejos de ser un mal aislado, constituye uno de los virus endémicos en el ámbito de la economía de las empresas, más fruto de las imperfecciones estructurales del sistema, que de la confluencia coyuntural de factores favorables a su crecimiento y durabilidad.

Como quiera que sea, se trata de un fenómeno que ha estado y seguirá estando presente en las cuentas de la mayoría de las empresas, con lo que la posición más realista que se puede adoptar en este sentido no consiste en intentar alcanzar la deseable cuota 0% de morosos, sino en reducir dicho porcentaje hasta minimizarlo, haciendo hincapié en la importancia de una adecuada política de prevención, aspecto que ha sido desarrollado anteriormente de forma extensa en nuestro artículo sobre cómo prevenir la morosidad.

Tras esta reflexión, procederemos a exponer algunas de las cuestiones más relevantes a la hora de conseguir que un cliente moroso haga frente a las obligaciones contraídas con la empresa acreedora.

1. Actuación inmediata.

La morosidad, una vez detectada, requiere una acción firme, que no quiere decir ser inflexible, pero sí debe ser inmediata por parte de la empresa acreedora, pues cada día que se retrasa la gestión de cobro, la posibilidad de recobro disminuye y además es necesaria una mayor profesionalidad para llevarla a cabo.

2. Intentar llegar a un acuerdo de modo amistoso.

Se trata de conseguir, en la medida de lo posible, la gestión del recobro de forma amigable. Muchas veces el cliente no tiene intención de retrasarse en el pago, sino que simplemente tiene problemas transitorios de liquidez. Un trato adecuado en el fondo y en las formas puede permitir a la empresa conservar un buen cliente y evitar además molestos trámites judiciales.

3. Si no hay acuerdo, ponerse en manos de profesionales como RECLAMADORA.

En el caso de que la vía amistosa haya resultado infructuosa, recurrir a despachos especializados en el cobro de morosos como RECLAMADORA. En nuestro caso, superamos el 80% de efectividad y nuestros honorarios están en proporción al importe de la deuda recuperada, pudiendo alcanzar acuerdos con nuestros clientes para el cobro de los mismos a éxito de la reclamación.

4. Ultima alternativa: recurrir a la vía judicial y a la inclusión del cliente en registros de impagados.

Si no se ha conseguido el cobro de la deuda por ninguno de los cauces anteriores, lo adecuado es iniciar cuanto antes la ejecución de la vía judicial puesto que, si nos encontramos ante un deudor que tiene impagos sobre varias empresas, los primeros que reclamen serán los primeros en el embargo de los bienes de ese deudor. 

Además, incluiremos al moroso en los registros de impagados (CIRBE, RAI, ASNEF, BADEX CUG...). De esta forma, se limitan las posibilidades de que el moroso pueda obtener un crédito hasta que el mismo haga frente a la cuantía adeudada. 

Sobre los ficheros de morosidad hablaremos en nuestro siguiente artículo sobre ficheros de morosos.

Si tiene cualquier deuda que reclamar, llámenos o póngase en contacto con nosotros y le realizaremos un estudio de viabilidad para la reclamación de su deuda sin ningún compromiso.
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